Lunes, 18 de mayo de 2009 Btn_enviar Enviar a un amigo Comentario Comentar Compartir

Ayrton Senna: héroe moderno

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Una vida siempre ligada al deporte motor, un hombre que supo ganarse el afecto de la gente y el respeto de los más rigurosos críticos de la materia. Un talento dotado de un manejo que hacía todo fácil y que le permitía ser el mejor en cualquier lugar. Un encantador de chicos con una sonrisa joven; todo un héroe moderno...
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La historia del romance entre Ayrton y los autos se remonta a su infancia, cuando su padre - un rico hombre de negocios y terrateniente - le construía un coche a pedales en el taller de su casa. Entonces, los problemas de motricidad en sus manos parecían desaparecer al paso que comenzaba a incursionar en el mundo del automovilismo. Motivado por su padre, hacia 1973 ya formaba parte de una competencia válida por el campeonato brasileño de karts. No tardó mucho en demostrar sus dotes al volante: el 1° de julio de ese año obtuvo su primera victoria en el circuito de Interlagos.

Convertido campeón sudamericano y subcampeón mundial de karts en 1980, Senna dejó su querido Brasil para pisar suelo europeo donde las Fórmulas del Viejo Continente le tenían reservado un espacio.

Gracias al apoyo económico de su padre, Ayrton conseguió una butaca para pilotar un Van Diemen de la FFord 1600 Británica (1981), categoría en la que se consagraría campeón el año de su ingreso.

La temporada siguiente, la FFord 2000, que lo vio como campeón británico y europeo, sorprendió con su simplicidad para acumular victorias en pole positions y vueltas rápidas.

EL paso siguiente fue la difícil Fórmula 3 Británica (1983), donde, con su Ralt-Toyota, se coronó campeón frente a la oposición de Martin Brundle.

Ganador del famoso GP de Macao de F3, Senna fue convocado por Frank Williams para probar uno de sus coches de F1. Se subió a un McLaren y a un Brabham, pero su debut en la máxima categoría (1984), se produjo con un coche del modesto equipo Toleman.

El circuito de Río Jacarepaguá, en su Brasil natal, fue el escenario de la primera carrera de Ayrton en la F1; aunque el comienzo no resultó el mejor: largando desde atrás, en competencia tuvo que abandonar por la presión del turbo de su motor Hart. Sin embargo, no se rindió. Semanas después, en Sudáfrica, aún repitiendo una similar performance a la anterior en clasificación: obtuvo su primer punto al ubicar su Toleman número 19 en la sexta posición.

A mediados de la temporada, Senna hizo gala de su clase al arribar en segunda colocación a la cola del vencedor (Alain Prost) bajo una impiadosa lluvia en Mónaco, carrera que, con el tiempo, sería cuestionada por haber sido finalizada antes de lo previsto. Noveno en el campeonato de pilotos al concluir el certamen, lo cual significó tamaña carta de presentación para la Escudería Lotus, que lo contrató en 1985 para hacer pareja con el italiano Elio de Angelis.

Ayrton, en su segundo GP para el team inglés, obtuvo su primera victoria en la F1 en el lluvioso Estoril (Portugal), aventajando por más de un minuto a su escolta Michele Alboreto.

El brasileño volvió a ganar fechas después en Bélgica al cerrar el año con dos triunfos y 7 pole positions.

Al año siguiente, los entendidos del automovilismo mundial lo incluyeron entre los cuatro mejores pilotos de la época, junto con nombres como Alain Prost, Nelson Piquet y Nigel Mansell. Además, una electrizante victoria en España frente a la oposición de Mansell mostraría que la inclusión de Senna en la lista de los mejores no era casual.

En 1987, Lotus incorporó motores Honda (en 1985 y 1986 los impulsores corrían por cuenta de Renault) y Ayrton obtuvo la primera de sus 6 conquistas en Monte Carlo, saludando eufóricamente a los mecánicos del equipo y bañando con champagne a la Familia Real.

A fines del certamen, Ron Dennis le comunicó a Senna que había sido contratado para acompañar a Alain Prost en McLaren desde 1988.

Durante esa temporada, la combinación McLaren-Honda fue apabullante: 15 triunfos en 16 carreras. En el año del primer campeonato Ayrton alcanzó 8 victorias contra las 7 del francés, pese a haber sumado menos puntos que aquél; aunque, internamente, la temporada no sólo significó el mejor de los años de la escudería inglesa, sino también el comienzo de una de las rivalidades más atractivas y atrapantes de la historia de la F1.

Prueba de esto fue la violación de un supuesto pacto entre Senna y Prost para no sobrepasarse en el GP de San Marino, en 1989. Pacto que aparentemente Ayrton no cumplió costándole el enfrentamiento con Alain.

En Suzuka la polémica alcanzaría límites insospechados: la competencia en el trazado nipón le estaba favoreciendo al francés quien recibía la presión del brasileño en segunda colocación. A pocos giros del final, Senna intentó superarlo en la chicana previa a la recta principal, pero ambos se tocaron y quedaron fuera de competencia.

Pese a que Ayrton salió del inconveniente (gracias a unos auxiliares de pista, y de hecho ganó la carrera), fue descalificado dándole automáticamente el tercer título a Prost. "Fui robado vilmente", dijo el brasileño en aquella ocasión. Esas declaraciones casi le costaron el quite de la licencia para conducir un F1, multa impuesta por Jean-Marie Balestre, presidente de la FISA. Pero, pagando una cifra millonaria y disculpándose públicamente a los dirigentes de la FISA, Ayrton Senna recuperó el permiso denegado.

En 1990 Alain Prost se pasó a Ferrari, justificando que su ida en que McLaren beneficiaba al brasileño. La alternancia de resultados determinó que el campeonato volviera a estar entre ellos dos y, toque de por medio en Japón, la corona decantaría en favor del bicampeonato de Senna.

La temporada siguiente fue el tricampeonato de Ayrton.

Nigel Mansell, de Williams, vio frustrado su intento de obtener el torneo y el brasileño inició el certamen con una seguidilla de victorias en Estados Unidos, Brasil, San Marino y Mónaco, mientras que el inglés repuntó hacia mitad del año. Un despiste de éste en el GP de Japón definió las cosas en favor del piloto de McLaren. Senna le regaló a la torcida brasileña una victoria en el lluvioso Interlagos, el primer triunfo en su país luego de 7 intentos fallidos, y pasó a integrar la gloriosa lista de tricampeones: Brabham, Stewart, Lauda, Piquet, Prost...

En 1992 las cosas resultaron diferentes. Gracias a un formidable trabajo mecánico del team de Frank Williams y Mansell festejó su único título en la categoría, imponiéndose en 9 de las 16 competencias del año. Ayrton Senna penó con su coche, pero sumó tres merecidas victorias: Mónaco, Hungría e Italia. La primera de ellas, en el Principado, la logró gracias a un inconveniente en la rueda del auto del británico a menos de 10 vueltas de la bandera a cuadros...

Sin motores Honda y envuelto en problemas internos, McLaren debió apelar a impulsores Ford para 1993. Prost regresó a la categoría luego de un año sin actividad de la mano de Williams.

Mentras que el brasileño, en contra de algunos pronósticos, dio batalla al francés y revivió el duelo de unas temporadas atrás. Esta vez, el campeonato quedó en poder de Prosa y Senna se impuso en 5 competencias contra 7 triunfos del piloto de Williams.

Dos victorias quedaron en la historia de la F1; una de ellas, en Donington (GP de Europa) por la excelencia en el manejo de Ayrton, la otra, en Interlagos (Brasil) cuando en el podio se abrazaba con Juan Manuel Fangio, el argentino quíntuple campeón quien indicó al brasileño como su sucesor.

En Adelaida (Australia), Senna se despidió de McLaren con una victoria - la última de su carrera - y con tres títulos bajo el brazo.

En 1994, Frank Williams lo contrató para conducir uno de sus coches, junto con Damon Hill.

"El mejor piloto con el mejor auto no puede tener otro resultado que no sea el campeonato", se decía. Sin embargo, el año comenzaba para Ayrton con dos poles y dos abandonos en Brasil y Pacífico, mientras que su oponente Michael Schumacher con un Benetton se imponía en sendas competencias.

El siguiente episodio - el final - sería en San Marino. Las cosas empezaron mal: un grave accidente en los ensayos del viernes de Rubens Barrichello, y terminaron en tragedia: fatal desenlace de Roland Ratzenberger el día sábado.

El brasileño visiblemente preocupado, presintió algo malo, sin embargo se presentó para la competencia. Partió desde la pole y fue en la séptima vuelta cuando en la curva de Tamburello murió.

Muchas cosas se dijeron desde aquel 1° de mayo. Brasil lloraba a su ídolo. Hasta Alain Prost no ocultaba su tristeza.

Ayrton Senna acumulaba en su trayectoria en F1: 41 victorias, 65 pole positions (récord) y 19 vueltas rápidas. Pero las meras estadísticas no crean al ídolo. La relación entre éste y su público iba más allá de cualquier actuación en un Gran Premio.

El brasileño reunía dentro de la pista un talento sin límites como por fuera lo caracterizaba su sensibilidad y su don de gentes.

 Una encuesta realizada en Brasil en el 2000 reveló que es considerado el máximo héroe del país.

 Una prueba más de que Ayrton es todo un héroe moderno.


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